
Como iglesia creemos que las confesiones o declaraciones de fe son muy útiles para la proclamación del evangelio.
La declaración de fe muestra nuestra unidad en Cristo y provee los fundamentos de nuestra fe que hace nuestras creencias diferentes de otros seguidores de Cristo.
La declaración de fe protege a la iglesia del error y asegura una enseñanza sana y sólida.
El cuerpo de creencias de esta congregación está sustentado en la biblia, la infalible palabra de Dios.

El fundamento de nuestra fe es el evangelio, a lo que la biblia también se refiere como las buenas nuevas de Jesucristo.
Que es el Evangelio: Jesucristo pagó el precio por pecadores como nosotros muriendo en la cruz por nuestros pecados.
(Colosenses 1:19-20; 2:13-14; Romanos 3:21 -25; 5:6-11; Hebreos 12:2).
A través del Nuevo Testamento, Cristo y los apóstoles sumarían nuestra respuesta en una frase: Arrepiéntanse de sus pecados y crean en Cristo. (Marcos 1:14-15; Hechos 4:12; 9:20-21; 20:20-21; 26:19-20).
Creemos que hay solo uno y verdadero Dios que ha existido por la eternidad en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Creemos que las tres personas son la misma esencia divina y son iguales en toda perfección divina pero cada uno cumple una función específica. (Génesis 1:1, 26; Mateo 3:16-17; Juan 1:1,3; 4:24; Efesios 4:5-6).
Creemos en Dios el Padre como un infinito, espíritu personal, perfecto en santidad, sabiduría, poder y amor. Creemos que Él se preocupa misericordiosamente por el hombre, oye y responde las oraciones, y que Él salva de pecados y muerte a todo aquel que viene a Él a través de Jesucristo. (Mateo 23:9; Lucas 10:21-22; Juan 3:16; 6:27: Romanos 1:7; I Timoteo 1:1,2: 2:5,6; I Pedro 1:3; Apocalipsis 1:6).
Creemos en Jesucristo, como el único Hijo de Dios, concebido por el Espíritu Santo. Creemos en su nacimiento virginal, vida sin pecado, sus milagros y sus enseñanzas. Creemos en su muerte sustitutoria, su resurrección corporal, su ascensión al cielo, su intercesión perpetua por su pueblo y su retorno personal visible a la tierra. (Mateo 1:18-25; 20:28; Lucas 1:26-38; Juan 1:1; 20:28, 30, 31; Hechos 1:11; Romanos 5:6-8; 6:9-10; 9:5; 8:36-39; 2 Corintios 5:21; Efesios 1:4-5; I Timoteo 3:16; Hebreos 7:25; 9:28; I Pedro 2:21-23).
Creemos en el Espíritu Santo enviado al mundo por el Padre para glorificar al Hijo de Dios. Creemos que sin su obra nadie puede llegar a la fe. Creemos que su obra de regeneración no es el resultado del bautismo en agua o ningún ritual externo. Creemos que el Espíritu Santo mora en la vida de toda persona que ha puesto su confianza en Cristo, nos ayuda a progresar en sobreponernos al pecado y en llegar a ser más como Cristo en pensamientos, hechos, y amor por Dios el Padre. (Juan 14:16-17, 26; 15:26-27; 16:9-14; Romanos 8:9 I Corintios 3:16: 6:19; Gálatas 5:22-26).
Creemos que la Biblia consiste de sesenta y seis libros del antiguo y nuevo testamento. Es la infalible Palabra de Dios, verbalmente inspirada por Dios y sin errores en los manuscritos originales. Creemos que las intenciones de Dios, reveladas en la Biblia, son la suprema autoridad final para evaluar toda afirmación sobre lo que es correcto y verdadero. En asuntos no mencionados por la biblia, lo que es correcto y verdadero es evaluado por el criterio consistente con las enseñanzas de la escritura. (Números 23:19; Proverbios 30:5; Salmo 12:6; Mateo 22:29, 24:35; Marcos 13;31; Juan 8:31-32; 16:13-14; 17:17; 20:31; Hechos 20:32; I Corintios 2:13; 14:37; 2 Timoteo 3:16; Tito 1:2; Hebreos 6:18; 2 Pedro 1:20-21; 3:16).
Creemos que el hombre fue creado por Dios en su propia imagen y para su gloria; pero el hombre pecó y quedó alejado de la gloria de Dios, por esta razón el hombre cayó en una física, espiritual y eterna separación de Dios. Creemos que todos los seres humanos nacen con una naturaleza pecaminosa y pecan por decisión propia y por esta razón están bajo condenación divina. Rechazamos la justificación a través de las obras de la ley creemos que solo los que han confesado y confiado en Cristo como su salvador, por virtud de su muerte expiatoria en la cruz, se rinden a Él como Senor y lo reciben como un supremo tesoro en sus vidas, son justificados, liberados de condenación, y reciben vida eterna.
Creemos que esta fe nos guía a un arrepentimiento genuino del pecado. La vida cristiana envuelve crecimiento en la gracia a través de la perseverancia, y nos empodera a resolver vivir una vida muerta al pecado y viva para Cristo. (Génesis 1:26-27; 2:17; 3:19; Eclesiastés 2:11; Salmos 51:7; Jeremías 17:9; Mateo 13:44; Juan 1:13; 3:14-16; 5:24; 5:30; 8:12; 10:26; 17:3; Romanos 3:19; 5:19; 6:11; 8:1; I Corintios 15:1-2; II Corintios 5:17; Filipenses 3:7-8; Hebreos 3:12-14; 6:11-12; 10:39; Santiago 1:14; I Juan 1:9).
Creemos en una santa iglesia universal hecha de todos quienes han confiado en Cristo como salvador, Señor y tesoro de sus vidas. Creemos que Dios nos llama a unirnos con otros creyentes en las iglesias locales para ayudarnos mutuamente a valorar a Cristo sobre todo, alabarlo juntos, crecer en nuestro amor y conocimiento de Dios, guiarnos unos a otros a buenas obras y compartir una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas para el gozo de todas las personas a través de Jesucristo. Creemos que los cristianos deben ser bautizados y participar regularmente de la santa cena. (Hechos 15:36-41; 16:5; Romanos 6:3-4; I Corintios 11:23-26; 16:1; Efesios 1:22-23; Gálatas 1:1-3; Hebreos 10:24-25; Apocalipsis 1:4-11).
Creemos que el matrimonio es exclusivamente la unión de un hombre y una mujer como Dios soberanamente asignó de nacimiento para reflejar su imagen y naturaleza en un pacto de compromiso entre una pareja por el resto de la vida. El matrimonio es el regalo único de Dios que revela la unión entre Cristo y la Iglesia y para proveer al hombre y a la mujer casados el único contexto para la compañía íntima, el único contexto para la expresión sexual de acuerdo con el estándar bíblico, y el único medio para la procreación de la raza humana. (Génesis 1:26-28; 2:23-24; Mateo 5:31; 15:18-20; 19:1-12; Marcos 10:2-12; Lucas 16:18; Romanos 7:1-3; I Corintios 6:9-10, 18; 7:2-5; 11:11-12; Efesios 5:22-33; Hebreos 13:4).
Creemos en un visible y personal regreso de nuestro Señor Jesucristo a la tierra para el establecimiento de su reino. Creemos en la resurrección del cuerpo y el juicio final de todas las personas dirigidos para felicidad eterna para los justos en la presencia de Dios y la eterna separación para los malvados aparte del Señor. (Marcos 14:62; Juan 14:3; Hechos 1:11; I Corintios 4:5; 15:1-58; Filipenses 3:20; I Tesalonicenses 4:15-18; II Tesalonicenses 1:7-10; II Timoteo 4:1; Tito 2:13; Apocalipsis 20:11-15).
Dios es la fuente de todas las bendiciones, temporales y espirituales; todo lo que tenemos y somos se lo debemos a Él. Los cristianos están endeudados espiritualmente con todo el mundo, un encargo santo en el evangelio, y una mayordomía obligatoria en sus posesiones. Por tanto, están bajo la obligación de servir a Dios con su tiempo, talentos y posesiones materiales; y deben reconocer que todo esto les ha sido confiado para que lo usen para la gloria de Dios y para ayudar a otros. De acuerdo con las Escrituras, los cristianos deben contribuir de lo que tienen, alegre, regular, sistemática, proporcional y liberalmente para el progreso de la causa del Redentor en la tierra. (Génesis 14:20; Levítico 27:30-32; Deuteronomio 8:18; Malaquías 3:8-12; Mateo 6:1-4, 19-21; 23:23; 25:14-29; Lucas 12:16-21, 42; 16:1-13; Hechos 2:44-47; 5:1-11; 1 Corintios 4:1-2; 16:1-4; 2 Corintios 8:9; 12:15; Filipenses 4:10-19).
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